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Uvas: propiedades y beneficios

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Las uvas son unas frutas que proceden de la vid. Presentes en racimos que pueden ir desde las 6 hasta las 300 piezas de esta fruta, se utilizan en numerosos productos alimenticios, sobre todo en bebidas como el mosto, el vino o el brandy, así como en otros productos como puede ser el vinagre.

De colores como el negro, el rojo, el amarillo o incluso el verde, las frutas han sido compañeras de mesa de las personas desde hace milenios. El Antiguo Egipto ya las contemplaba como alimento ideal, sobre todo para combatir el calor del desierto; y hasta el Imperio Romano la utilizaba como alimento estrella en sus banquetes.

¿Por qué? Pues, aparte de por su sabor y su frescura, por sus magníficas propiedades y los beneficios que estas provocan en el organismo. Vamos a ayudarte en este sentido, porque te vamos a explicar todo lo que necesitas saber de esta fruta tanto por sus nutrientes como por lo que estos hacen en el cuerpo.

Sigue leyendo y presta mucha atención, porque te aseguramos que no vas a volver a mirar a las uvas igual tras ver todo lo que tenemos que contarte. Son unas frutas de lo más sanas y recomendables y, además, puedes introducirlas en tu dieta de mil maneras diferentes. Si quieres comer sano, no dudes en recurrir a ellas.

Propiedades de las uvas

Las propiedades de las uvas difieren un poco de la creencia popular en ciertos aspectos. No son tan altas a nivel calórico como se suele pensar, de hecho, en 100 gramos de esta fruta se puede encontrar un máximo de 70 kilocalorías aproximadamente.

Además de eso, lo realmente interesante de esta fruta es su composición nutritiva. Las uvas contienen una gran cantidad de antioxidantes y posee un índice glucémico medio, algo muy útil para personas diabéticas, pero también para quienes quieran frenar los síntomas del envejecimiento.

Tienen un buen porcentaje de carbohidratos, así como de vitamina C y de minerales. El total de estos últimos es bastante amplio, y es que en la uva podemos encontrar hierro, cobre, potasio, fósforo, manganeso, calcio, selenio, azufre y hasta magnesio.

Las uvas, independientemente del tipo que sean, poseen una alta cantidad de agua en su interior (cerca del 80% de su composición), lo que les hace tener un gran poder depurativo en el organismo. Además de eso, y de lo bien que funcionan para estimular el hígado, son muy fáciles de introducir en cualquier dieta.

No importa que sean uvas rojas, negras o blancas, todas poseen unas características muy comunes, salvo ciertos rasgos, y todas ellas son altamente beneficiosas para el organismo. Aunque eso es algo que vamos a ver con más detalle en el próximo apartado.

Los 10 principales beneficios de las uvas

Ya te hemos hablado de sus características más destacables, ahora vamos a ver en qué se traduce todo eso. Coge lápiz y papel, porque tenemos mucho que contarte. Vamos a repasar los principales beneficios de las uvas.

Su nivel de antioxidantes previene las enfermedades crónicas

Los antioxidantes son unos compuestos presentes en muchas plantas. Son interesantes porque ayudan a reparar el daño celular causado por los radicales libres e incluso los combaten para frenar su efecto.

En el caso de las uvas, estas contienen unos muy altos niveles de antioxidantes, con más de 1.600 compuestos diferentes que han demostrado ser sumamente beneficiosos, entre los que destaca el resveratrol. Se concentran tanto en las semillas como en la piel y se conservan incluso tras su fermentación, de ahí que sea tan bueno tomar vino tinto.

Ayuda muchísimo en la salud cardiovascular

En materia del corazón y del riego sanguíneo, las uvas hacen muchísimo a favor del ser humano. Ayudan a controlar la presión arterial gracias a sus altos índices de potasio y las de color rojo combaten el colesterol “malo” (LDL).

Los beneficios en este sentido dependen también del tipo de uva, y es que algunas, como las verdes, no tienen una composición idéntica a la de las rojas y, por lo tanto, pueden no ser tan buenas contra el colesterol.

Tienen varios componentes que benefician en materia de salud ocular

Muchas de las enfermedades oculares comunes se combaten y se previenen fácilmente con las uvas. Entre otras cosas, el resveratrol es el máximo responsable de este aspecto positivo, y es que ayuda a proteger las células de la retina de luces como la ultravioleta.

Además de eso, las uvas también son buenas para proteger los ojos frente al glaucoma o las cataratas. No agudizan la vista, pero sí que ayudan a preservarla de la mejor forma posible.

Protegen de la diabetes y regulan el nivel de azúcar en sangre

Aunque en las uvas podemos encontrar unos niveles de azúcar elevados, con unos 16 gramos por cada 100, lo importante es que estos tienen un índice glucémico de 53 aproximadamente, lo que permite al organismo absorberlos con facilidad.

Además de eso, hay estudios que demuestran que los compuestos de las uvas, con el resveratrol por encima de todo, aumentan la sensibilidad ante la insulina, mejorando la asimilación y utilización de la glucosa y, por tanto, reduciendo los niveles de azúcar en sangre.

Previenen de determinados tipos de cáncer

De nuevo, volvemos al componente clave de las uvas: el resveratrol. Esta sustancia siempre ha estado ligada a la prevención del cáncer; no obstante, su labor se potencia en esta fruta, debido a los componentes que tiene.

La antocianina, la quercetina y la catequina están muy presentes en esta fruta, y son tremendamente conocidas por su labor contra las células cancerígenas. Numerosos estudios han demostrado su genial acción en este terreno, como también los buenos resultados de comer uvas para prevenir el cáncer.

Inmunizan ante determinadas bacterias y viruses

Las uvas son una de las mejores fuentes naturales que existen de vitamina C. Este nutriente siempre se ha vinculado al fortalecimiento del sistema inmune, y es completamente cierto. Gracias a esta vitamina, las defensas son más fuertes y frenan el avance de cualquier virus o bacteria.

Desde la piel de la uva hasta sus pequeñas semillas contienen componentes que mejoran nuestras defensas y frenan toda clase de enfermedades infecciosas. Desde los herpes hasta las gripes se han podido evitar gracias a esto, según varios estudios.

Mejoran la memoria y la concentración

No es tanto la fruta en sí, sino su zumo, lo que más ayuda a preservar e incluso mejorar nuestras capacidades cognitivas. Hay estudios que han demostrado que beber unos 200 mililitros de zumo de uva pueden mejorar la memoria e incluso el estado de ánimo pasados unos 30 minutos.

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Además de eso, el resveratrol también ha demostrado ser beneficioso en este plano, mejorando la asimilación de conceptos y el humor gracias, entre otras cosas, a una mejora del riego sanguíneo.

Retrasan el envejecimiento

Aunque son varios los componentes de la uva que se encargan de frenar los síntomas del envejecimiento, sobre todo a nivel vitamínico, el resveratrol vuelve a ser el gran protagonista también en este punto.

Esta sustancia estimula un grupo de proteínas que están conectadas a la longevidad, lo que, en cierta medida, ayuda a vivir durante más años. Además, también se encarga de proteger a las células ante el posible envejecimiento prematuro.

Refuerzan la salud de los huesos

Calcio, magnesio, manganeso, vitamina K, potasio y fósforo. ¿Qué tienen en común todos estos componentes? Que son perfectos para la salud de los huesos, y que también están muy presentes en el interior de las uvas.

Estudios con el polvo de uva han demostrado que mejora la densidad ósea y que ayuda al organismo a absorber mejor el calcio para retenerlo en los huesos. Aunque se han llevado a cabo en animales, también se han demostrado buenos resultados en humanos.

Son muy buenas para frenar las inflamaciones

Lo cierto es que este punto está bastante ligado al primero, ya que las inflamaciones suelen ser una de las principales razones tras las enfermedades crónicas. En este sentido, tenemos que volver a hablar del componente estrella de las uvas, el resveratrol, dado que posee unos efectos muy potentes como antiinflamatorio.

Gracias a la acción de este compuesto, el organismo puede actuar mejor en casos de inflamación, incluso en personas que tengan problemas de metabolismo, permitiendo así frenar la aparición de enfermedades del corazón, de la artritis o incluso de la diabetes o el cáncer.

Como has podido comprobar, no importa el tipo de uva que decidas comer, incluir esta fruta en tu dieta es sinónimo de gozar de una muy buena salud o de, al menos, prevenir muchas enfermedades gracias a la composición que tiene.

No en vano, hablamos de uno de los alimentos que más han acompañado al ser humano a lo largo de la historia. Su presencia se extiende durante muchos siglos, y es algo que no sorprende en absoluto al ver todo el bien que hace en nuestro organismo. Si no sabías si incluirla en tu dieta, aquí tienes 10 razones más que suficientes para hacerlo.

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