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¿Qué es la obesidad? Prevención y tratamientos para solucionarla

obesidad

Se trata de una enfermedad multifactorial y compleja, para valorarla se deberá tener una visión en profundidad del paciente y de su contexto vital.

Detrás de personas obesas se pueden esconder personas muy diversas, desde personas con falta de conocimientos en nutrición a personas con una predisposición genética o una gran sensibilidad, también personas con problemas de depresión, ansiedad u otras causas mal canalizadas pueden esconderse detrás de una persona obesa. Sea cual sea el origen, si la sufres tienes un mayor riesgo de padecer problemas graves de salud y debes actuar.

El exceso de peso y la obesidad es uno de los problemas de salud más importantes en muchos países desarrollados, se habla de proporciones epidémicas a nivel mundial, y cada año se cobra la vida de apróximadamente 2,8 millones de personas.

En España el índice de obesidad es creciente y especialmente alarmante en la infancia, donde se deben trabajar los hábitos alimenticios en las familias y evitar estigmatizar a los más pequeños si queremos construirles una autoestima saludable.

Según estudios de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) de 2016 casi el cuarenta por ciento de la población española (el 39,3%) tiene sobrepeso y el 21,6% sufre obesidad lo que provoca numerosos problemas de salud y en muchos casos requiere un abordaje multidisciplinar para alcanzar un peso saludable.

En Estados Unidos, un estudio comprobaba en el año 2017 cómo el 40% de la población adulta padecía sobrepeso, con un 19% de jóvenes en las mismas condiciones. Cifras que, desde ese entonces, no han hecho más que acentuarse.

Pero, ¿qué es exactamente la obesidad? ¿Es una enfermedad?, ¿es algo patológico? Podríamos limitarnos a decir lo mismo que al abrir este texto y quedarnos con que es un problema, pero hay que entender mucho más sobre ella para poder no solo comprender qué la define, sino también cómo se puede prevenir y, en caso de padecer sobrepeso, cómo solucionarlo.

Aquí vamos a repasar esos puntos clave para conocer la que muchos ya consideran como la gran enfermedad del siglo XXI. Vamos a lanzarnos de lleno para entender qué es la obesidad.

¿Qué es la obesidad?

La obesidad es una enfermedad crónica (el paciente obeso aunque adelgace siempre será obeso) y se da en el ser humano cuando hay un exceso de grasa o tejido adiposo en el cuerpo. Los nutricionistas hablamos de obesidad cuando el peso excede un 20% del peso ideal teniendo en cuenta la complexión, talla, sexo y edad de la persona.

Se trata de una enfermedad tratable y a la que hay que prestar especial atención ya que empeora la calidad de vida de las personas, y acelera el efecto de otras patologías más graves como pueden ser la hipertensión, problemas cardiovasculares, diabetes e incluso cáncer, restando años de vida.

Cómo prevenir la obesidad

Dado que es una enfermedad que puede empeorar considerablemente la calidad de vida de cualquier persona, una vez sabemos de qué se trata, es el momento de ver cómo se puede prevenir la obesidad. La prevención de la obesidad debe hacerse desde la infancia, hoy en día es habitual tener campañas de alimentación saludable en los colegios, pero las cifras de obesidad y sobrepeso infantil nos dicen que se deben aportar más medios.

Lo cierto es que para poder prevenirla, hay que esforzarse en introducir tres hábitos saludables, uno relacionado con la alimentación equilibrada, en segundo lugar la importancia de la actividad física y también tener un adecuado descanso y sueño reparador. Estos tres son los principales pilares con los que se puede evitar que comience a acumularse un exceso de grasa en el cuerpo y comiencen los problemas así como el estigma social que sufren estas personas.

Comer bien es fundamental, ya no solo para evitar la obesidad, sino para estar bien nutrido y que el organismo pueda llevar a cabo sus funciones con salud y normalidad. Deberás aprender a eliminar de tu dieta los alimentos que solo te aportan calorías vacías o exceso de grasas y azúcares, pero una vez tengas claro qué alimentos debes comer podrás seguir disfrutando de tu dieta a diario, se trata de esto precisamente, de intentar alimentarte de forma responsable cada día.

Aunque no recomendamos seguir dietas súperestrictas, ni estar en una eterna restricción de alimentos, ya que las consecuencias a la larga pueden ser peores. Lo mejor en estos casos es ir de la mano de una persona en la que puedas depositar tu confianza y que te marque unas pautas dietéticas personalizadas, poco a poco irás consiguiendo tus metas y notarás como tu salud y niveles de energía aumentan, y es que tener una dieta variada y equilibrada es una de las mejores maneras de quererte.

Si bien es cierto que la comida rápida no es positiva, tampoco se puede demonizar comerla de vez en cuando. Lo importante es que sea algo puntual, no un hábito.

El sedentarismo debe evitarse como forma de vida. Empezar a realizar actividades que nos permitan disfrutar o clases grupales en el gimnasio es la mejor manera de introducir la vida activa a tu rutina diaria.

Si lo prefieres, también puedes acompañarte de un entrenador personal que pueda asesorarte a la hora de establecer diferentes programas de ejercicio físico y que te acompañe durante el proceso de reeducación a una vida activa. Entrenadores o incluso monitores de gimnasio pueden elaborar tablas a seguir, elevando la dificultad y la exigencia a medida que el cuerpo se habitúa para, poco a poco, conseguir una mejora de la composición corporal.

Crear este hábito de ejercicio desde edades tempranas también es muy recomendable así como tener claro la importancia del descanso y del respeto a los ritmos circadianos.

Tratamientos para la obesidad

En caso de padecer esta enfermedad, es importante saber que existen soluciones y no hay que resignarse a ser una persona obesa, eso sí, va a requerir un cambio de hábitos y generalmente ayuda de un nutricionista que te acompañe, para evitar desistir al primer obstáculo que se nos plantee.

Realizar hoy un tratamiento para la obesidad puede ayudarte a tener mañana una vida mejor, ¡valdrá la pena! reducirás tus problemas de salud, mejorarás tu autoestima y aunque puede haber altibajos es todo un reto en el que nos gustaría acompañarte.

Sabemos que una persona obesa necesita una buena alimentación, deporte y también necesita apoyo.

La ansiedad, la inseguridad, el estigma social e incluso los problemas de humor pueden aparecer en personas que sufren obesidad. En estos casos es donde, en algunos casos, es necesario contar con un abordaje multidisciplinar de la enfermedad. Tener la ayuda un psicólogo que pueda devolver la confianza a la persona y ayudarle a abordar este tipo de conflictos internos también puede ayudarle a superar los episodios de crisis y evitar la baja autoestima que esconden las personas obesas.

En cuanto al deporte, lo ideal es tener una vida activa, huir del sedentarismo a diario. Las responsabilidades de cada uno no siempre nos permiten sacar tiempo para ir al gimnasio pero eso no es excusa para intentar caminar más o subir algunas escaleras. Deberemos intentar combinar ejercicios de cardio, que estén enfocados a mejorar la resistencia tanto aeróbica como anaeróbica, como también realizar ejercicios de fuerza, pensados para reforzar la musculatura del cuerpo.

Ambos deben combinarse de forma adecuada y estableciendo tanto unos mínimos como unos máximos en función de la persona. Si no se llega al umbral adecuado, puede que no se consiga realizar el esfuerzo suficiente como para que el cuerpo pueda notar sus beneficios y se mejore la composición corporal; si se sobrepasa el umbral, pueden aparecer lesiones y otros problemas de adherencia a una vida activa.

Este es el ideal en cuanto al ejercicio aunque a nosotros nos gusta ser realistas y empezar paso a paso, teniendo en cuenta el contexto vital de la persona y establecer pautas acordes a cada persona en particular. Intentando en principio introducir un nivel de actividad que genere bienestar y por tanto estimule al paciente a ganar confianza y continuar progresando.

Por otra parte, reducir la cantidad de calorías ingeridas, reducir también la comidas basura, las bebidas azucaradas o la bollería industrial y, por supuesto, aumentar el volumen de verduras y frutas en comparación con otros alimentos es la mejor forma de ir acabando poco a poco con la obesidad. Por supuesto, es mejor contar con unas pautas personalizadas para abordar la enfermedad, un nutricionista especializado es la persona formada para establecer el plan adecuado a cada caso, ya que cada persona es un mundo y poder ayudarte de una buena estrategia nutricional puede ser tu mejor medicina.

Hay un último punto a tener en cuenta, sobre todo para casos más graves, y es la posibilidad de seguir un tratamiento farmacológico en algunos casos. En casos de obesidad severa, o morbilidad, u otras enfermedades asociadas es posible ayudarse de la toma de algunos medicamentos, todo ello deberá ser valorado muy cuidadosamente. La cirugía bariátrica también es otro recurso que se debe medir, pero antes debe hacerse un estudio en profundidad del caso que se nos plantee.

Hay que evitar caer en juicios estéticos y ayudar a las personas a encontrar las herramientas necesarias para conseguir un peso adecuado y mantenerlo.

¡La vida no siempre es fácil y a veces comer no es sólo comer!

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