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Mielina: qué es y cuál es su función

mielina

Todavía recuerdo una película que vi hace como 15 años. Se llamaba Lorenzo´s Oils, El aceite de la vida. Trata sobre un niño que tiene una enfermedad donde va perdiendo la mielina del cerebro y la lucha de su padre por entender la enfermedad y encontrar un remedio. El padre no sabe de bioquímica pero con tesón y una cantidad de amor inconcebible, consigue encontrar un remedio para la enfermedad de su hijo. Si queréis saber más sobre la mielina y porque es tan importante para el funcionamiento del cerebro seguid leyendo.

Los nutrientes y las vitaminas son esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo; no obstante, hay determinadas sustancias que forman una parte fundamental de todo nuestro entramado de tejidos, órganos y células, de todo lo que nos conforma.

No se puede imaginar una persona a la que le falte un órgano tan vital como el cerebro, o que incluso carezca de sistema nervioso. Pues bien, justo en ese último es en el que nos vamos a detener para hablar de un componente esencial que hay en su interior, la mielina.

Por su nombre, cabría pensar que es una sustancia que procede de la miel que producen las abejas, pero nada más lejos de la realidad. Estamos hablando de algo que ayuda a las neuronas a realizar sus labores adecuadamente, que se encarga de hacer que todo nuestro sistema nervioso central esté siempre funcionando eficaz y, sobre todo, rápidamente.

Vamos a entrar en materia ya, porque te vamos a explicar no solo qué es la mielina o qué tipos hay, sino también qué función lleva a cabo en nuestro interior y por qué es tan importante como decimos. Puede que hasta ahora fuera una completa desconocida para ti, pero te aseguramos que, tras leer esto, entenderás lo vital que es para el día a día.

¿Qué es la mielina?

La mielina es algo que todos tenemos en nuestro interior. Se trata de una capa gruesa, compuesta por grasas y proteínas, que envuelve las prolongaciones de las neuronas (axones), dando así lugar a una especie de envolturas que tienen una forma parecida a la de un rollito.

Por lo general, a la hora de representar una neurona, se parte siempre del núcleo de esta, las ramificaciones que le permiten conectarse con las demás y unas prolongaciones a las que se conoce como axones. La mielina se encuentra justo alrededor de estas últimas, caracterizándose por la forma que da al conjunto y por ese color blanquecino que tiene, encargándose de aislarlo todo del líquido extracelular.

A la capa que cubre el axón se la conoce como vaina de mielina, aunque cabe decir que no lo tapa por completo, ya que deja pequeñas regiones al descubierto, permitiendo así el paso del líquido del que se aísla el resto. A estas zonas no aisladas se las conoce como nódulos de Ranvier, y son totalmente necesarias para que la actividad de la mielina sea efectiva.

¿Dónde se encuentra?, ¿qué tipos hay?

Aunque estamos hablando a nivel microscópico, hay ciertas partes de nuestro organismo en las que la mielina se acumula hasta tal punto que se puede ver sin necesidad de usar instrumental alguno, a simple vista. 

El caso más claro de concentración de esta sustancia se da en nuestro cerebro. Solemos hablar de él como la materia gris, color causado por la gran concentración neuronal que hay en él. No obstante, también se puede hablar de materia blanca al referirnos a él.

Si bien es cierto que la mielina está presente sobre todo en el Sistema Nervioso Central y fuera de este, es en esta parte del cuerpo que hemos mencionado donde más se concentra. Todas las zonas por las que pasan los axones neuronales en mayor cantidad se ven de color blanco a simple vista. Un vistazo al centro de nuestro sistema nervioso es más que suficiente para saber dónde se concentra esta capa tan peculiar.

Por otra parte, cabe decir que existe más de un tipo de mielina, y que todo ello depende de las células que se estén envolviendo. Hasta ahora hemos hablado de las neuronas cuyos axones quedan recubiertos por una mielina que, realmente, está compuesta por lo que se conocen como oligodendrocitos. Sin embargo, todas aquellas neuronas que no forman parte del sistema nervioso central también necesitan recubrimiento, en cuyo caso vuelve a aparecer la mielina, pero esta vez compuesta por las células de Schwann.

La diferencia entre ambos tipos radica en que el primero muestra ese aspecto de rollito atravesado por un hilo, mientras que el segundo muestra un aspecto cilíndrico al hacer una envoltura en espiral.

Qué funciones tiene la mielina

En realidad, y como has podido ver ya, la mielina tiene una única función, que no es otra más que proteger las prolongaciones de las neuronas frente al líquido que las envuelve. Al generar este aislamiento, permite que las señales eléctricas que se transmiten entre las células nerviosas vayan con mucha más rapidez a través de los axones.

Son las responsables de la velocidad de los impulsos nerviosos. De hecho, su papel es tan importante que, de no estar presente la mielina, muchas de las señales eléctricas que se transmite entre las neuronas podrían perderse por el camino, cosa que supondría un serio problema para muchas de las funciones de nuestro organismo.

Así pues, estamos ante un componente principal para todo nuestro cuerpo. Sin esta sustancia, nos sería imposible realizar muchísimas de las tareas con la precisión y velocidad adecuadas; de hecho, seguramente ni siquiera sería posible hacer muchos movimientos.

Es por esta misma razón por la que las enfermedades que alteran la mielina, como son las desmielinizantes y las dismielinizantes, son tan peligrosas. Ambas suceden por motivos distintos, siendo la primera una patología que afecta a la mielina sana y la segunda una que radica en la incorrecta formación de esta capa protectora; no obstante, las dos provocan una serie de problemas bastante serios para la salud.

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