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Meriendas saludables para niños: unas pautas clave

meriendas ninos

Los más pequeños necesitan alimentarse debidamente en la primera y segunda infancia para tener un buen desarrollo. Verduras, frutas y legumbres son muy necesarios para ellos pero ¿qué pasa con la merienda? ¡Sigue estos consejos!

Los primeros años de cualquier persona son muy importantes para su futuro. En las edades más tempranas, el aporte nutritivo es crucial para que el ser humano se desarrolle adecuadamente gracias a una buena salud. La alimentación es clave del bienestar de los niños y de la formación y evolución de todo su organismo.

Además los pequeños son una fuente inagotable de energía y la merienda les sirve para seguir rindiendo durante la tarde. Es en concreto la merienda la que más quebraderos de cabeza genera entre los padres. Durante la tarde, entre el almuerzo de mediodía y la cena, esa franja horaria en la que el gusanillo del hambre pica en el estómago de los más pequeños suele capearse con algún alimento “vacío”, que aporte poco, lo que suele traducirse en aportar más perjuicio que beneficio.

¿Cómo se puede hacer que la merienda sea saludable?, ¿qué menús se pueden idear para esta franja de tiempo que sean atractivos y buenos para los más pequeños? Si tienes estas dudas, te vamos a ayudar, tan solo sigue leyendo.

¿Qué debe tener una merienda saludable?

La pregunta sobre qué debe tener una merienda saludable es una que se hacen todos y cada uno de los padres que hay en el mundo. Aunque esta comida es prescindible, sí que puede ser muy útil para que los pequeños puedan saciar el hambre de media tarde y aguantar mejor hasta la cena, pero no por ello debe ser algo a lo que no prestar la atención adecuada.

Su papel es muy importante si se sigue una dieta equilibrada, por eso, ha de tener alimentos que sean sanos, que aporten muchos beneficios al organismo y los nutrientes necesarios para que los niños puedan desarrollarse debidamente. Por esa misma razón, hay que evitar ir a lo fácil y dar de merendar a nuestros hijos a diario cualquier tipo de bollería industrial o producto ya preparado, en definitiva se deben evitar alimentos ricos en azúcares simples o altos en malas grasas.

Lo natural y libre de cereales refinados o malos procesados siempre es mejor en este ámbito, como también todo lo que tenga que ver con las frutas y las verduras. Los frutos secos, los hidratos de carbono complejos e incluso las proteínas son varios de los nutrientes que pueden formar parte de las meriendas en nuestros menús infantiles, sobre todo si se busca que sean lo más sanas posibles.

Hay que pensar en la forma de conjugar bien estas opciones con el resto de comidas del día. Si el niño ya ha tenido un buen aporte de proteínas, no es buena idea darle más todavía en esta comida. En el equilibrio está la clave de cualquier buena dieta, incluso cuando hablamos de “esos locos bajitos”.

Así, volviendo a la pregunta del comienzo, lo que debe tener una merienda saludable es, aparte de lo ya mencionado, alimentos como cereales integrales, frutas, lácteos y frutos secos. Lo cierto es que hay muchas opciones, lo que facilita bastante las cosas. Lo difícil, realmente, está en tener ese toque de creatividad para dar algo nuevo al niño y, sobre todo, para que se sienta atraído por la comida.

Varios ejemplos de meriendas saludables para niños

Conociendo ya cuáles son las claves para elaborar una merienda sana, ahora vamos a ver varios ejemplos de meriendas saludables para niños. Lo cierto es que también pueden ser válidas para adultos, adaptando un poco las porciones. Por sabores y por nutrientes son, desde luego, algo con lo que cualquiera puede disfrutar.

Yogur natural con fresas y nueces

Los yogures son uno de los principales lácteos que tienen que estar presentes en la dieta de cualquier niño, no obstante, hay que evitar los que estén azucarados.

Para darle ese toque dulce lo mejor es mezclarlo con frutas. Usa frutas, sobre todo las rojas, para darle mucho sabor y, si al pequeño le gustan, combina también con nueces para que el conjunto sea mucho más sabroso y nutritivo. En el caso de que le siga resultando poco dulce, cambia el azúcar por un poco de stevia, aunque lo ideal es evitar que su paladar se acostumbre al dulce, así tampoco lo echará de menos.

Tostadas integrales o un rico bocata

No hay nada como el aroma del pan tostado para despertar el apetito. Comprar el pan de tiendas no tiene nada de malo, sobre todo si es en panadería; no obstante, si dispones de tiempo y se hace en casa el resultado es mucho mejor, básicamente porque sabes de qué está hecho.

El pan lo puedes encontrar de todo tipo, de maiz, multicereales, de centeno, de espelta escoge el que más os guste pero trata que sea integral.

Combina las rebanadas con aceite o incluso juega con queso o pavo para darle más sabor. ¿Tiene mucha hambre? Si es así, coge dos buenas rebanadas integrales, tuéstalas y prepara un buen bocadillo con queso y un poco de jamón ¡irresistible! y si puedes añadirle algo de verdura, más completo. Una buena combinación que, además, es la mar de sabrosa.

Picoteo sano

La hora de la merienda es especialmente complicada si se quiere que el niño se lo coma todo, ya que suele ser la franja en la que está envuelto en sus juegos o en cualquier otra actividad. Debido a esto, no es mala idea ofrecerle un picoteo sano para variar.

Snacks de palomitas caseras calentadas en el microondas, garbanzos especiados o incluso palitos de zanahoria o algún buen mix de frutas y verduras pueden ser un éxito total. Esto último sobre todo, ya que además ayudará a que el niño se acostumbre más a comer este tipo de alimentos.

Chocolate y frutas en brochetas

Habitualmente las frutas no suelen ser lo más atractivo para los niños. Los pequeños son más amigos del dulce que de lo natural, por eso cuesta tanto hacer que se coman piezas de manzana, plátano o cualquier otra fruta. Pero, ¿y si se le da un toque especial?

Coge diferentes piezas de frutas y ensártalas como una brocheta. Después, funde un poco de chocolate (mejor 70 ó 80 % de cacao) y viértelo sobre cada uno de los trozos ensartados. Ahí tienes una merienda que no solo les gustará, les encantará. No hay niño que se pueda resistir a los encantos del chocolate, ni padre que se resista a la posibilidad de darle una merienda adecuada y saludable.

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