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Grasas saturadas e insaturadas: qué son, diferencias…

grasas saturadas e insaturadas

Cada vez que echamos un vistazo a la composición nutricional de cualquier alimento, nos topamos con una lista de macronutrientes en la que vemos una gran cantidad de nombres que acaban resultando familiares. De entre todos ellos, hay uno que se tiene muy en cuenta por cómo afecta al peso y a la línea: las grasas.

La idea preconcebida que hay de estas es que son totalmente negativas, sobre todo para las personas que quieren mantener su cuerpo en buena forma y poder presumir de tipo; pero lo cierto es que ese pensamiento es todo un error. ¿Por qué? Porque existen grasas que también son buenas y que, de hecho, son totalmente necesarias para que el organismo pueda llevar a cabo determinadas funciones.

De hecho, existen dos tipos de grasas, las saturadas y las insaturadas. Si no sabes exactamente cuál es el rol de cada uno, cuáles son sus características y en qué alimentos se encuentran, no te preocupes. Vamos a explicarte todo eso y mucho más a continuación, para que sepas qué tienen en común y qué las diferencia.

¿Qué son las grasas saturadas?

Cuando hablamos de perder grasas y del efecto negativo de estas en el organismo, por lo general nos referimos a las grasas saturadas. Estas son aquellas que no presentan el doble enlace molecular del que hablábamos antes al referirnos a los triglicéridos. Por lo general, están presentes en la mayoría de alimentos de origen animal.

Presentes en carnes, en la leche y diversos productos lácteos, como también en los embutidos, la idea general es que solo se encuentran en este tipo de alimentos, pero no es del todo cierto. Sí, también hay grasas saturadas en productos vegetales, y como muestra de ello tenemos los aceites de coco y de palma, bastante utilizados en la bollería industrial, amén de otros campos de la alimentación.

Lo que más caracteriza a las grasas saturadas es que son sólidas a temperatura ambiente y fácilmente visibles. Esas vetas que se encuentran en las carnes de pollo o de cerdo son pura grasa, como también esa leche que se concentra al calentar un vaso; aunque también las hay invisibles a simple vista.

Lo bueno y lo malo

Lo bueno de las grasas saturadas es que aportan energía que el cuerpo necesita para llevar a cabo sus funciones principales, así como favorecen la buena absorción de vitaminas liposolubles, enriquecen las células adiposas y fortalecen la salud tanto de cabello como de piel.

Lo negativo de estas es que aumentan el índice de colesterol LDL en el organismo. Conocido como “colesterol malo”, este es el que aumenta el peligro de sufrir problemas de corazón y circulación.

¿Qué son las grasas insaturadas?

Las grasas insaturadas son todas aquellas que contienen uno o varios enlaces dobles a nivel molecular. Debido a esto, se las clasifica en monoinsaturadas y en poliinsaturadas, todo en función de los enlaces realizados en su interior. Estas son las que constituyen el material graso saludable, las que sí se aconseja introducir en el organismo a través de la alimentación.

grasas insaturadas

Con respecto a los alimentos en los que podemos encontrarlos, cabe decir que todo depende del tipo en cuestión. Las grasas monoinsaturadas, o ácidos grasos monoinsaturados, se encuentran sobre todo en el aceite de oliva (ácido oleico), las aceitunas, los frutos secos y otros aceites, además de en el aguacate. Además, son líquidas a temperatura ambiente.

En cuanto a las grasas poliinsaturadas, ácidos grasos poliinsaturados, su presencia es notoria en los alimentos de origen vegetal, aunque también se encuentran en determinados mariscos y pescados. Estas últimas son especialmente importantes, ya que deben introducirse obligatoriamente a través de la dieta, ya que el cuerpo no es capaz de crearlas por su cuenta. También hay que añadir que se subdividen en dos tipos: Omega 3 y Omega 6.

Lo bueno y lo malo

De las grasas insaturadas se puede decir que casi todo es bueno. Su consumo regulado otorga a nuestro organismo un ácido graso esencial para su funcionamiento, lo que, en definitiva, se traduce en un descenso del colesterol LDL, el malo, en favor del HDL, el bueno.

Asimismo, se reduce la acumulación de placa en las arterias, se controlan los niveles de azúcar en sangre, baja la presión arterial y también desaparecen muchos de los peligros relacionados con los problemas cardiovasculares. Pero no son todo bondades, ya que una introducción excesiva de grasas lleva, directamente, al sobrepeso.

Diferencias entre grasas saturadas e insaturadas

Con todo lo contemplado hasta ahora, resulta bastante fácil delimitar las diferencias entre las grasas saturadas y las insaturadas, o lo que es lo mismo, la diferencia entre las grasas malas y las grasas buenas.

La primera de todas es la cantidad de enlaces dobles. En las saturadas no hay enlaces dobles a nivel molecular, mientras que en las insaturadas hay desde uno hasta varios, de ahí que existan las monoinsaturadas y las poliinsaturadas. Otra gran diferencia que se puede contemplar a simple vista es su estado a temperatura ambiente. Las saturadas son sólidas, mientras que las insaturadas son líquidas, de ahí que casi siempre estén presentes en aceites.

Los efectos que generan sobre el organismo son lo que más marca la diferencia entre ambos tipos. Las no saludables aumentan los niveles de colesterol malo, los problemas de corazón y de circulación; mientras tanto, las saludables o insaturadas provocan el efecto totalmente contrario. No obstante, ambos tipos tienen algo en común, y es que, introducidas en exceso llevan al sobrepeso.

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