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Dieta Blanda: qué es, claves, alimentos y menús

dieta blanda

¿Problemas de reflujo, gastritis o estómago revuelto? Unos toques en la alimentación pueden ayudarte a acelerar la recuperación.

Una dieta blanda es un tipo de alimentación al que se recurre en el caso de que una persona tenga cualquier clase de problema relacionado con el aparato digestivo como la boca, la garganta, el estómago o el intestino.

Cualquier situación en la que haya inconvenientes gástricos, problemas de reflujo o se haya pasado por una intervención quirúrgica -entre otras razones- son las claves, para que se recurra a esta dieta terapéutica, que está indicada cuando necesitamos que el aparato digestivo trabaje lo mínimo, y debe ser por tanto, una dieta de fácil digestión y que facilite la pronta recuperación.

Claves de la dieta blanda

La principal clave de la dieta blanda es que sus alimentos están pensados para facilitar la digestión, no estimular la secreción de jugos gástricos y generar pocos residuos. De este modo, a la hora de construir un menú basado en ella, se deben descartar ciertos los alimentos que sean especialmente irritantes o los platos con demasiadas grasas, sal o especias. Todo esto es directamente no recomendable en este tipo de dieta.

Otro punto vital a la hora de seguir una dieta blanda es que los métodos de cocina, de preparación de cada plato, deben ser muy sencillos. Los fritos, los rebozados y los guisos es mejor no emplearlos (también se deben evitar los alimentos excesivamente tostados), a lo que se debe recurrir es a preparaciones ligeras como el vapor, la cocción, el horno, el papillote o el microondas. Son formas de cocinar que facilitan que la textura sea suave y que el alimento sea fácil de masticar y digerir.

Todo lo que sean salsas, fritos o comidas muy saladas deben quedar fuera del menú en todo momento, ya que lo que se busca es que el aparato digestivo pueda llevar a cabo su labor con la mayor comodidad posible.

Se deben eliminar también alimentos irritantes como las frutas cítricas, los productos picantes, también el tomate o bebidas como el café, el té, el alcohol, bebidas gaseosas, eliminar el tabaco (siempre que sea posible), así como el chocolate y evitar añadir excesiva sal, azúcar o especias.

Conviene ingerir la comida a una temperatura moderada, ni muy fría ni muy caliente. También se deberán evitar las comidas abundantes siendo preferible distribuirlas en 5 tomas, tratando de masticar bien y despacio los alimentos para ayudar con la salivación a facilitar el proceso digestivo.

Y se tratará de llevar una dieta de buena calidad nutricional con prioridad en carnes blancas, pescados blancos -que son más fáciles de digerir que los azules-, evitar los cereales integrales y optar preferentemente por verduras cocidas o en purés (calabaza, calabacín o zanahorias se sueles tolerar bien), además la fruta se puede cocer para facilitar su mayor digestibilidad y se deberá dar preferencia a los lácteos desnatados y a la baja ingesta de grasas.

Después de las comidas puedes añadir infusiones como el romero, la manzanilla, la salvia, hierba luisa u otras infusiones digestivas al gusto de cada uno.

También debe darse prioridad a un buen descanso y si es posible se deberá tener reposo para poder recuperarse rápidamente y volver a la normalidad.

Existen dos categorías principales de dieta blanda. Por una parte, está la dieta blanda astringente, pensada para solventar los problemas gástricos como la gastritis o la diarrea; y por otra la dieta blanda no astringente, cuyo objetivo es re-hidratarse y acabar con los episodios de vómitos. Hay más variantes, como la dieta blanda por disfagia; pero estas dos citadas son las más importantes.

Dieta blanda astringente

Como hemos indicado, la meta de seguir este tipo de dieta es acabar con los problemas de tipo gástrico (como la diarrea o la gastritis). Así, los alimentos a emplear son todos aquellos que requieran el menor esfuerzo posible para el estómago y todo el aparato digestivo.

Frutas como el plátano maduro o la manzana (al horno) son opciones más suaves y mejor toleradas. Además de esto, las patatas hervidas, el pollo al horno o también hervido, al igual que el pescado, los fideos, el arroz cocido, el queso fresco desnatado, el té verde o el pan tostado o la avena son varios de los alimentos que se pueden combinar para construir el menú.

Son todos alimentos que causan un impacto mínimo en el aparato digestivo y que resultan fáciles de digerir. De hecho, como señalábamos antes, se recurre al horno, al vapor o a hervir para cocinar la mayoría de ellos. Prepararlos de otra forma podría suponer que perdieran esa capacidad para facilitar la labor del estómago, ocasionando más problemas que remedios.

Dieta blanda no astringente

En el caso de la dieta blanda no astringente, el objetivo es depurar y limpiar nuestro interior para que el cuerpo se re-hidrate y recupere en el menor tiempo posible. Se limpia el estómago a través de alimentos en los que los platos cocinados con caldo son muy aconsejables. Para las personas que adoran comer con cuchara, es una opción que resulta incluso apetecible.

Así, el tipo de alimentos y platos que encontramos aquí son las frutas tanto cocidas como en compota, los huevos pasados por agua, las sopas de arroz o de cebolla, el yogur, el pollo o pavo cocido, los tés, la tortilla francesa y también legumbres, aunque en puré.

La variedad es bastante amplia, pero dejando siempre claro que el método de cocina no puede excederse de hervir o cocer, y que los alimentos deben ser muy ligeros para conseguir esa limpieza que se busca, como también para no complicar la labor del conjunto digestivo del organismo.

Nutrientes esenciales en una dieta blanda

Al contrario de lo que se puede pensar, los nutrientes esenciales en una dieta blanda son los mismos que podemos encontrar en una dieta saludable. ¿Y cuáles son estos? A continuación los listamos y explicamos, en función de la cantidad en la que deben estar presentes:

Hidratos de carbono

Presentes en alimentos vegetales, y clasificados en simples o complejos, son la principal fuente de energía del organismo. En el caso de la dieta blanda, se deben tomar carbohidratos complejos, presentes en patatas, legumbres, cereales y derivados (pero se deberán evitar los cereales integrales ya que hacen que la digestión sea más larga).

Lípidos

Los lípidos, o grasas deberán minimizarse en una dieta blanda ya que enlentecen la digestión, entre sus funciones destacan por aportar energía al mismo tiempo que ayudan a eliminar la grasa acumulada y facilitan el transporte de vitaminas. Están presentes tanto en alimentos vegetales como en animales, teniendo que evitar en mayor medida las grasas saturadas en favor de las insaturadas.

Proteínas

El organismo recurre a las proteínas para recuperar tejidos y construirlos, encontrándose en alimentos animales (proteínas de origen animal) y vegetales (proteínas de origen vegetal). La carne, el pescado, el huevo, la leche, el tofu, las frutas y las legumbres las contienen.

Minerales y vitaminas

El pilar principal de la buena salud y la alimentación. No deben faltar en los menús de la dieta blanda, como tampoco en los de ninguna clase de dieta. Están presentes en las frutas, verduras y hortalizas especialmente.

Ejemplos de dieta blanda

A continuación, dejamos varios ejemplos de menú de dieta blanda válido para realizarlo a lo largo de una o más semanas. Si quieres o necesitas seguirla, tan solo toma nota:

Desayuno

  • Rebanada de pan con pavo cocido + compota de manzana.
  • Avena cocida con compota de pera y queso fresco desnatado
  • Yogur desnatado.

Media mañana

  • 1 plátano maduro.
  • Queso fresco desnatado
  • Infusión de manzanilla

Comida

  • Merluza + patatas cocidas.
  • Pollo al horno + calabaza asada.
  • Arroz blanco + pollo a la plancha.
  • Filete de ternera + judías verdes.

Merienda

  • Compota de manzana o pera
  • Rebanada de pan con queso de untar light y pavo

Cena

  • Arroz blanco + tortilla francesa.
  • Pescado blanco cocido + zanahorias al vapor.
  • Pollo herbido + crema de calabacín.
  • Infusión de manzanilla, hinojo, melisa, tila o hierbaluisa

Combinaciones sencillas que son compatibles con postres como el yogur natural desnatado o piezas de frutas que sean suaves y digestivas. Dado que la finalidad de esta dieta es facilitar la recuperación del aparato digestivo, no se recomienda prolongarla durante demasiado tiempo. Recuerda que es algo pensado para intentar tener una pronta recuperación y mantener un adecuado aporte nutricional, no para adelgazar.

Si necesitas una valoración personal para ayudarte a recuperarte de una convalecencia siempre puedes ponerte en contacto con nuestros nutricionistas.

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