Dieta antiinflamatoria

La inflamación es una respuesta defensiva de nuestro cuerpo. Nuestro organismo responde ante las agresiones como un golpe con una inflamación visible (rojez, calor, dolor, hinchazón), pero también existe una inflamación invisible o subclínica constante.

Cuando se produce inflamación crónica, sin presentar síntomas puede poco a poco ir minando la salud de nuestro organismo y generar daños irreversibles.

Con un programa nutricional adaptado se puede reducir o controlar la inflamación del organismo, también es importante cuidar el bienestar mental, reducir el estrés, disfrutar de una conversación con amigos, evitar el sedentarismo, etc.

Para mantener la inflamación lejos de nuestras vidas, tenemos que empezar por prestar atención a la alimentación, ya que en lo que comamos y dejemos de comer está una parte del secreto.

Una dieta llena de vitaminas, minerales, fibra dietética, ácidos grasos omega 3, y antioxidantes, nos ayudará a combatir la inflamación silenciosa de manera natural, ya que estaremos dando a nuestro cuerpo las herramientas que necesita.

En nuestra dieta diaria debemos incluir alimentos como frutas (cerezas, bayas, fresas, arándanos), verduras (pimientos, remolacha, tomate, lechuga, espinacas, y similares), cereales integrales, frutos secos (nueces, almendras, avellana), soja, legumbres, pescados grasos (salmón, atún, anchoas), huevos, lácteos y aceite de oliva virgen extra.

Algunas otras recomendaciones te funcionarán si las sigues día a día. Para esto te he preparado una serie de recomendaciones que te servirán, tanto en qué debes hacer, y lo que definitivamente debes evitar. Todo con el fin principal de reducir esta inflamación imperceptible y evitar que dañe tu cuerpo con la aparición de numerosas enfermedades.

Consejos básicos

Mantener la inflamación lejos de nuestro cuerpo es algo que puede estar en nuestras manos de manera sencilla si seguimos algunos consejos y recomendaciones, sobre todo de alimentación.

Ten en mente a la dieta mediterránea como ejemplo de dieta saludable y antiinflamatoria, ya que ha demostrado su capacidad para reducir ciertos marcadores inflamatorios asociados a enfermedades cardiovasculares, aterosclerosis y artritis, entre otras.

Empieza por llenar tus platos de color, con verduras con pigmentos ricos en antioxidantes, fibra, alta en grasas omega 3, rica en magnesio, cúrcuma (combinada con pimienta para su mejor absorción) y alimentos con carga glucémica media o baja. Evitando el consumo de alimentos ultraprocesados, bollería, tabaco, alcohol o productos ricos en grasas saturadas y trans.

Te damos también 3 tips antiinflamatorios:

1.- ¡Tomá infusiones! Las infusiones son de mucha ayuda para nuestro organismo, ya que se encargan de relajar el sistema gastrointestinal. Esto debido a que están repletas de antioxidantes, lo cual viene de maravilla para evitar inflamaciones. Las más recomendadas son el té de jengibre, el té verde, el té de matcha, y los rooibos.

Lo resaltable de las infusiones es que puedes integrarlas a cualquier comida de forma sencilla, ya que en realidad no son pesadas ni complicadas de preparar. Puedes tomarlas tibias, calientes, o incluso frías. Es recomendable tomar una infusión por lo menos cada 12 horas.

2.- ¡Cuida de tu microbiota! Los probióticos son los encargados de mantener un equilibrio sano en el intestino, es por esto que debemos de preocuparnos por consumirlos en algunos casos en forma de cápsulas, puesto que esto evitará que suframos inflamaciones intestinales. De preferencia, deben de ser consumidas en ayunas. Los probióticos se pueden encontrar también en alimentos fermentados, y los productos derivados de la soja.

3.- ¡Incluir grasas Omega 3 es bastante recomendable!, ya que es un nutriente especial que hará que la inflamación no solo aminore, sino que no se genere. Es importante consumirlo, aunque sea como suplemento alimenticio, en forma de cápsulas, ingiriendo idealmente antes de acostarse, pero lo ideal sería hacerlo por medio de alimentos que aporten Omega 3 de forma natural.

Pueden encontrar Omega 3 de forma natural en alimentos como el salmón, algas marinas, aguacate, aceite de oliva, y frutos secos, semillas de chía, lino pero sobretodo en las algas marinas. En ellas se encuentra el Omega 3 más puro.

Evitar alimentos dañinos

Aunque hay alimentos que generan inflamación en casos particulares, o por condiciones médicas especiales en cada persona, hay algunos que son causantes de irritaciones estomacales e intestinales de manera general. Es sumamente importante evitarlos.

Estos son: azúcar, harina y sal refinada. No por nada son conocidos como los tres venenos blancos. Son pro-inflamatorios. Lo mismo pasa con los carbohidratos refinados. Por otro lado, consumir leche y sus derivados no es necesariamente malo, sólo lo es si es que se abusa de ellos. En el caso de los alimentos procesados, que incluyan gluten, bebidas carbonatadas, carne roja, y embutidos, hay que tener un mayor control. Con balance puede funcionar, pero lo mejor es evitarlos casi por completo si quieres evitar inflamaciones.

Comer a horas adecuadas

El cuerpo humano es un sistema de costumbres, por lo que si se le mueve de ellas puede causarse un caos en diferentes medidas. En este caso, me refiero específicamente al horario en el que comemos, el cual debe de ser constante para evitar problemas con el que queremos evitar ahora: la inflamación.

Debemos desayunar a una hora prudente, almorzar a una hora habitual y no cambiarla cada día, y cenar no después de las 10 de la noche. Lo recomendable es que el estómago descanse entre 10 y 12 horas por la noche. Así damos oportunidad a que las células del estómago y del intestino se regeneren.

Tener una alimentación en horarios prudentes y constantes no sólo hará que el estómago funcione bien, sino también los intestinos. Notarás que los horarios de visita al baño también se mantienen constantes.

Antibióticos

Trata de evitar los antibióticos lo más posible. No te digo que no los uses, sino que los uses sólo si es necesario. Éstos hacen un daño muy grande a la flora intestinal, y entonces se presentan problemas más continuamente.

Lo mejor es recurrir a este tipo de medicamentos sólo cuando son recetados por médicos, y en casos en donde no haya otra solución.