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Cómo tener buena salud

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Es una de las preguntas mas repetidas. Saber cómo tener una buena salud parece algo tan difícil como aprender la ecuación o fórmula matemática más compleja, pero lo cierto es que es algo que se apoya en los pequeños cambios en el día a día. No esperes mejorar tu salud de golpe. La buena salud se compone de muchos hábitos adquiridos y sostenidos a lo largo del tiempo. Si sigues los consejos que te damos a continuación estarás mas cerca de conseguirlo.

Cualquiera puede seguir una rutina saludable en su ritmo de vida y en su alimentación. Lo único que hace falta es, además de conocer las mejores pautas, tener la paciencia y la perseverancia necesarias para llevarlas a cabo con éxito y para que se conviertan en algo de lo más habitual.

Aquí te vamos a explicar qué tienes que hacer para tener una buena salud y, además, conseguirlo sin realizar grandes sacrificios. Una serie de consejos de lo más sencillos y prácticos que podrás poner en práctica en tu día a día para notar cómo pierdes peso a buen ritmo, cómo tu organismo se encuentra mejor y cómo tú también te encuentras mejor tanto física como mentalmente.

¿Te interesa? Entonces tan solo tienes que seguir leyendo.

Cómo tener una buena salud sin hacer grandes sacrificios

Se suele decir que “quien algo quiere, algo le cuesta”, y no es mentira. Todo lo que implique obtener un beneficio, sea del tipo que sea, requiere también llevar a cabo ciertos sacrificios para conseguirlo. Aun así, también hay que establecer ciertos matices.

Es posible tener una muy buena salud sin hacer grandes sacrificios. La clave está en cambiar un poco los hábitos y, sobre todo, en seguir las pautas que te vamos a dar. Te lo vamos a poner fácil para que vivas de forma sana y para que incluso puedas llegar a presumir de tipo cuando vayas a la playa en verano.

Se pueden tener ambas cosas, de hecho, suelen ir bastante de la mano. El cómo obtenerlas es el quid de la cuestión, de esa misma que vamos a responder de la forma más completa posible. Toma nota y aplícate el cuento con todo lo que te explicamos, porque te va a ser de mucha utilidad:

Usa una vajilla más pequeña

Esta es una estrategia más psicológica que relacionada con la nutrición. Tendemos a pensar que un plato sin rellenar está falto de comida, y nunca es así. Para evitar esto, recurre a platos y cuencos mas pequeños, ya que eso incidirá directamente en la cantidad de comida que consumas.

Hay estudios que lo demuestran. Por lo tanto, comienza por dejar a un lado los platos grandes de tu vajilla y empieza a usar los pequeños, aunque los llenes. Notarás la diferencia en muy poco tiempo, y además no tendrás que hacer ningún gasto extra, porque las vajillas siempre traen platos de menores dimensiones.

La mitad del plato, siempre con verdura sin almidón

Hemos incidido en el tamaño del plato, ahora tenemos que centrarnos en lo que va en su interior. Por su composición y nutrientes, las verduras son el alimento perfecto para mantenerse sano y sin excesos de grasas ni otros componentes negativos para el organismo.

Es más, las mejores son las verduras sin almidón. Un ejemplo de verdura con almidón es la patata. Para aprovecharlas en tu dieta, procura que al menos la mitad de tu plato esté llena de este alimento. Recurrimos a él porque contiene un buen reparto calórico y, además, menos carbohidratos.

Zanahorias, brócoli, lechugas o incluso coliflores son ideales para esto. Apuesta por ellas al comer.

Haz siempre una lista de la compra

En algunas casas es de lo más habitual, pero te recomendamos encarecidamente que te acostumbres a hacer una lista de la compra cada vez que vayas a una tienda de comestibles o a un supermercado. ¿Por qué? Porque así sabrás qué es lo que realmente necesitas y evitarás las compras impulsivas.

Hay estudios que han comprobado que, quienes hacen lista antes de comprar, luego vuelven menos cargados a casa y, además, son más propensos a comprar más alimentos saludables. Recuerda anotar lo que necesitas y hacerlo pensando en recetas, así optimizarás el dinero y lo que compres, además de ganar en salud al comer.

¡Ah! Y no olvides comprar con el estómago lleno, que el hambre puede ser de lo más traicionera.

¿Hambre entre horas? Mejor fruta

Es cierto que, cada pocas horas, el gusanillo del hambre puede aparecer y tentarte para que vayas a la despensa o al frigorífico para buscar algo de picar. No hay problema en que sacies ese hambre, pero debes hacerlo apostando siempre por un snack que sea realmente saludable, es decir, una buena pieza de fruta.

Las frutas están cargadas de vitaminas y minerales totalmente necesarios para gozar de una buena salud. Además, muchas de ellas contienen también una gran cantidad de agua, lo que ofrece una hidratación genial para el cuerpo, sobre todo en las estaciones y zonas más calurosas.

El té verde es tu amigo

Una de las claves de la dieta japonesa es que en su gastronomía el té tiene una presencia realmente importante. De hecho, muchos creen que el hecho de que los nipones gocen de tan buena salud y una longevidad tan prolongada es porque toman mucho té verde, y razón no les falta.

Este té está repleto de antioxidantes que combaten los radicales libres y frenan el envejecimiento celular prematuro. Es bueno para combatir el cáncer, para prolongar la esperanza de vida y hasta para reducir el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares. Una taza al día te hará mucho bien.

¿Café?, mejor solo

El café es una de las bebidas más saludables que existen, el único problema que hay con él es que casi nunca se toma solo. Siempre va acompañado de una buena porción de leche y una, dos, tres, cuatro y hasta cinco cucharadas de azúcar para endulzarlo y darle un sabor que es, para muchos, bastante más agradable.

Todo esto hace que su aporte calórico y los azúcares aumenten exponencialmente. Por eso, es mucho más recomendable que te habitues a tomar café sin nada. Te activa, tiene un sabor bastante fuerte y es mucho más saludable.

Refrescos, fue bonito mientras duró

A todos nos encanta dar un sorbo a un vaso de refresco de cola que esté bien fresco. Acompañada de hielos, esta bebida suele ser la más pedida en verano, incluso otras variantes de naranja y otros sabores. Están realmente buenas, pero su composición es todo lo contrario al concepto de salud.

Enormes cantidades de azúcares, aditivos de toda clase y numerosos ácidos que pueden dañar los dientes o agravar casos de diabetes de tipo 2. Lo mejor es que te despidas de las bebidas con gas y comiences a probar otras alternativas más ricas y sanas.

Acompaña cada comida de un vaso de agua

Nuestro cuerpo necesita unos dos litros de agua aproximadamente al día. Mucha de esta se obtiene a través de la alimentación, pero también hay que beberla para alcanzar las cantidades recomendadas y buenas para la salud.

Aunque parezca mentira, el agua ayuda a tener un cerebro mas eficaz, estar de buen humor y mejorar la concentración. Por eso, siempre que vayas a hacer una comida principal, acompaña con un buen vaso de agua. Recuerda, además, que ya te has tenido que despedir de los refrescos.

Descarta los alimentos precocinados o procesados

En los últimos años se ha popularizado el concepto de “real food”, y no es algo para nada extraño. Muchos se han acostumbrado a comprar precocinados por lo fácil que es preparar dichos platos: calientas unos minutos y ya estás comiendo. El problema es que son platos que suelen estar acompañados de sustancias poco buenas para el organismo.

Siempre que puedas, cocina de forma natural y con alimentos orgánicos. Hacer esto te permitirá disfrutar de más vitaminas y minerales ideales para el cuerpo, como también buenas dosis de fibra. Plátanos, espinacas, arroz integral, carnes sin procesar y huevos son buenos fichajes en este sentido.

Come sentado

El ritmo de vida que llevamos en el siglo XXI muchas veces nos invita a comer de pie por la falta de tiempo, y no hay nada peor que eso a la hora de hacer la digestión. Esto no solo hace que el proceso digestivo sea algo más complicado, también provoca que no se interpreten correctamente los síntomas del hambre.

Dedica el tiempo necesario a tus comidas. Procura sentarte siempre antes de coger los cubiertos y devorar el plato. Esto te permitirá comer con calma y asimilando bien la comida y hará que no te pases de la raya.

Sal a caminar a diario

El sedentarismo es uno de los grandes enemigos de la buena salud. A muchas personas les resulta casi imposible dedicar un poco de tiempo al día a hacer deporte, por lo tanto, hay que buscar alternativas que logren llegar al mínimo necesario.

Para ello, lo mejor es que optes por caminar. Ve al trabajo andando y vuelve de la misma forma si te es posible, aprovecha algunos descansos para dar algún pequeño paseo o saca algo de tiempo cualquier día para andar un poco. No es un gran esfuerzo, te ayuda a desconectar un poco y, además, te obliga a hacer algo de ejercicio.

Estas son las únicas pautas que necesitas seguir. Por supuesto hay muchas más, pero con esto ya cambiarás bastante en tu día a día sin sacrificar más de la cuenta y, además, gozarás de una mejor salud.

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