Cómo se hace el salmorejo cordobés

Además de ser muy refrescante para la temporada de verano, es todo un clásico en la gastronomía española, el salmorejo cordobés es un plato básico que debe estar en tu recetario.

Yo hoy te voy a proponer la receta clásica, pero en esta página de recetas de salmorejo hay más versiones por si quieres variar el sabor y la textura.

Se podría decir que el salmorejo es el primo del gazpacho, pero la receta solo requiere de tomate como ingrediente principal. Tampoco hay que confundirlo con una salsa o sopa de tomate, pues es un plato que se sirve frío y lleva pan, ajo y una buena cantidad de pan.

La forma en que el aceite de oliva y los tomates se emulsionan le da al plato una cremosidad que hace que mucha gente piense que realmente hay nata en el salmorejo. Pero no, es mucho más saludable que eso.

Hay quién añade vinagre, pero el salmorejo tradicional no lo lleva. Tampoco hay que añadir demasiado ajo, con 1 diente para 1 kilo de tomates es suficiente. Por supuesto, tu puedes hacerlo como quieras y añadir los ingredientes que quieras. Que esté a tu gusto es lo que cuenta.

El salmorejo es una de esas recetas que comes y que te deja satisfecho al 100% y es súper saludable al mismo tiempo. Es un gran plato para mantener la forma y está cargado de antioxidantes.

Ingredientes

  • 1 kilo de tomates maduros
  • 200 gramos de pan de hogaza o cualquier pan de miga prieta
  • 1 diente de ajo
  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 10 gramos de sal, o al gusto
  • 3 huevos cocidos, para decorar
  • Jamón serrano en taquitos, para decorar

Elaboración paso a paso

  1. Lavamos bien los tomates y los partimos a la mitad. Si tienen un tallo muy amplio o verde, también se lo quitamos con un cuchillo. No vamos a quitar ni las semillas ni la piel, pues luego lo vamos a pasar por un colador de malla fina y se quedará todo allí.
  2. Trituramos el tomate con una batidora de vaso, de mano o un robot de cocina (tipo Thermomix) hasta que esté bien pasado.
  3. Colamos el tomate triturado por un colador de malla fina o pasapurés, para quedarnos únicamente con la pulpa y que nos salga un salmorejo fino.
  4. Una vez que tengamos la pulpa de tomate fina, lo volvemos a triturar con el pan troceado, el ajo y el aceite de oliva virgen extra. Una vez más, puedes utilizar una batidora o un robot de cocina. Una vez que esté bien fino, lo probamos y rectificamos de sal si es necesario.
  5. Introducimos el salmorejo en el frigorífico durante 2 horas, para que esté frío, pero tampoco hay que pasarse. Nada de dejarlo toda la noche como indican muchas recetas.
  6. Mientras tanto, cocemos los huevos en agua hirviendo durante 12 minutos exactos. Los refrescamos y pelamos. Cortamos en taquitos (o trocitos pequeños) el jamón, y cuando saquemos el salmorejo de la nevera, picamos el huevo y ponemos un poco de jamón y huevo cocido en cada plato de salmorejo.
  7. Puedes finalizar el plato añadiendo unas gotas de aceite de oliva.

Consejos

Si no quieres que luego se te repita debido al ajo, al picarlo quítale el germen.

Utiliza un aceite de oliva que no sea demasiado fuerte, para que luego no prevalezca sobre el sabor del tomate o del ajo.

Escoge los tomates maduros, para que el salmorejo salga de un color más intenso. Puedes utilizar tomate en rama, tomate pera o una combinación de ambos.

Hay quién prefiere escaldar los tomates en agua hirviendo durante unos pocos segundos, y así pelar los tomates y quitarles las semillas antes de triturarlos, pero creo que es mejor hacerlo como explico en la receta, pues tanto en la piel como en las semillas hay sabores y vitaminas que desechas si los eliminas.