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Alimentos para subir las defensas. Cuales son los mejores.

Tener unos hábitos de vida saludable pueden determinar el buen funcionamiento de nuestras defensas de manera natural

Cuando enfermamos, en la mayoría de ocasiones se debe a que algún tipo de bacteria o patógeno ha logrado atravesar las defensas establecidas por nuestro sistema inmunológico. Este, que no es más que la defensa natural del cuerpo ante cualquier tipo de infección, puede ver reducida su eficacia con el paso del tiempo y por numerosos agentes externos.

Pero, como ocurre con muchos otros mecanismos de nuestro organismo, también se puede potenciar si se sigue una alimentación equilibrada tal y como destaca la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD).

Cuando los dietistas-nutricionistas decimos que comer bien es importante, es por algo, y es que seguir una correcta alimentación, nivel de descanso, ejercicio e hidratación pueden ser determinantes en el estado de nuestras defensas.

Además es interesante pararse al detalle, ya que existen varios alimentos que tienen la capacidad de subir nuestras defensas y que nos darán el “punch” que necesitamos en determinados momentos.

¿Cuáles son los más recomendables? Aquí los vamos a repasar, explicando tanto cuáles son cómo cuáles son sus efectos y a través de qué sustancias lo consiguen.

10 alimentos ideales para subir las defensas

Hay una amplia cantidad de alimentos que provocan efectos positivos sobre nuestro organismo, pero no son tantos si nos detenemos a mirar cuáles son ideales para subir nuestras defensas. Los que vamos a listar a continuación son los mejores para el sistema inmunológico.

Kéfir

El kéfir proviene de la cultura turca y significa sentirse bien tras comer. Se trata de un alimento obtenido a partir de la fermentación de la leche -e incluso del agua- y es junto al yogur muy recomendable al ser una gran fuente de probióticos.

Es un prebiótico rico en bifidobacterias y lactobacillus que refuerzan el sistema inmunitario y ayudan a normalizar la función intestinal, también es de ayuda en la salud ósea y mejora la producción de hormonas como la dopamina -impulsora de un buen estado de ánimo-.

En caso de haber estado tomando antibióticos es muy interesante tomar un kéfir o un yogur al día, ya que los medicamentos destruyen nuestra microbiota y esta ingesta ayudará a la regeneración de las buenas bacterias que pueblan nuestro intestino.

Germinados

Los germinados son una bomba de nutrientes, resultan ser muy ricos en vitaminas, enzimas -diastasas- y fibras alimentarias, por lo que se convierten en una gran reserva de vitalidad. Ya hace miles de años los asiáticos recomendaban el consumo de brotes para lograr vivir más de 100 años con calidad de vida.

Puedes adquirirlos en el supermercado ya preparados o germinarlos en tu propia casa, en poco tiempo los tendrás listos para su consumo ya que cuando un grano de cualquier cereal o leguminosa cuenta con agua, oxígeno y calor suficientes, acaba germinando.

Una vez germinados resultan fáciles de digerir y están concentrados de propiedades al ser ricos en aminoácidos esenciales, vitamina C, beta-carotenos (pro-vitamina A),tiamina (B1), rivoflavina (B2) y niacina (B3), vitaminas E, K, clorofila, calcio, potasio, hierro, oligoelementos, enzimas además de aportar pocas calorías, por ejemplo 100 gramos de brotes de soja apenas suponen 30 calorías.

Además de nutritivos resulta muy sabroso añadir una cucharada de germinados a tus ensaladas o al arroz, así como disfrutarlos como guarnición de un segundo plato.

¡Un pequeño gesto que suma salud, no lo olvides!

Cítricos

Sí, lo sabes y lo has escuchado tanto que ya lo repites como un mantra: las vitaminas son esenciales para que las defensas se encuentren en unos niveles altos. Si quieres que tu sistema inmunológico se encuentre en el mejor estado de forma posible, hay un antioxidante que no puede faltar por ninguno de los medios: la vitamina C.

Esta se encuentra muy presente en todos los cítricos, como la naranja, el limón o incluso el pomelo. Este trío es esencial para subir las defensas del cuerpo, aunque también se puede optar por otras propuestas como las fresas o el kiwi.

En Verduras y hortalizas también está presente la vitamina C, siendo el pimiento rojo una de las mejores fuentes.

Cebollas y ajos

Aunque son dos cosas diferentes, las reunimos bajo el mismo grupo porque consiguen el mismo efecto. Comer cebollas y ajos es bastante bueno, ya que tienen un alto poder antibacteriano algo que influye directamente en la eficiencia de nuestras defensas, además sus compuestos azufrados ayudan a que las hormonas funcionen correctamente.

Cocinar estos alimentos de cualquier forma, usarlos como ingredientes habituales… No importa cómo sea, pero deben formar parte de la dieta que se siga si lo que se desea es que las defensas no flaqueen. Son la mejor propuesta a la hora de evitar cualquier clase de enfermedad bacteriana o de tipo infeccioso.

Pescado azul

Si por algo se caracteriza el pescado azul, aparte de por su color y su valor nutritivo, es porque tiene un alto contenido en Omega 3 y vitamina D. Esta sustancia que hemos escuchado tantas y tantas veces en relación con determinados productos lácteos es fundamental para mejorar las defensas, aunque también resulta especialmente interesante por sus efectos antiinflamatorios.

De esta forma, introducir en la dieta sardinas, caballa, salmón, boquerones y otros tantos tipos de peces es algo no recomendable, sino necesario. ¿Quieres que tus defensas te eviten muchas enfermedades? En ese caso, tan solo asegúrate de contar con pescado azul en tu nevera.

Brócoli

De aspecto similar a un pequeño arbolito, pero de color totalmente verde, el brócoli no es precisamente el mejor amigo de los gustos de muchas personas. Su sabor no es de lo más amigable, y eso hace que muchos prefieran optar por otras opciones a la hora de elaborar su dieta; sin embargo, su composición sí que lo hace bastante buen amigo de nuestro sistema inmunológico.

Las vitaminas A, C y E que contiene, junto con la fibra y otros antioxidantes, lo convierten en el aliado indispensable para que las defensas se mantengan férreas. Eso sí, debe cocinarse lo menos posible, idealmente al vapor o al microondas unos 6 ó 7 minutos, para que conserve todas sus propiedades.

Jengibre

No es uno de los alimentos más presentes en las dietas más habituales de Occidente, pero sí que es uno que debería a convertirse en habitual por lo que hace. La mayor cualidad del jengibre es el aumento de la producción de leucocitos que consigue en el organismo. Su labor, de hecho, va más allá de eso, ya que previene infecciones, es antiinflamatoria, previene el dolor y es ideal para combatir cualquier tipo de enfermedad respiratoria o infección.

Se recomienda su consumo sobre todo a través de infusiones, ya que es la mejor forma de tomarlo. A pesar de que sea un desconocido para muchos, es evidente que su papel como potenciador de las defensas es indiscutible.

Espinacas

Las espinacas forman parte de esa clase de alimentos que se convierten en nuestros principales enemigos cuando somos niños, pero que poco a poco comienzan a formar parte de nuestra dieta. Son muy recomendables porque tanto su altos índices de vitamina C, como sus antioxidantes y su elevado índice de beta-caroteno, hacen que nuestro sistema inmunológico sea más eficiente.

En concreto, su composición ayuda a combatir todo lo relacionado con las infecciones, aunque pierde parte de sus propiedades si se cocinan. Como sucede con el brócoli, cuanto menos pasen por el fuego, mejor; no obstante, cocinarlas hace que aumente su índice de vitamina A.

Almendras

Hay una vitamina de la que no se habla tanto, y que también es importante para el sistema inmunológico de nuestro organismo, la vitamina E. Gracias a esta, aunque se requiere de la presencia de grasas para que funcione efectivamente, evitar los resfriados es mucho más sencillo. Su presencia en las almendras hace que estas sean otro de los fichajes necesarios para mejorar nuestras defensas.

De hecho, este alimento no es solo recomendable por lo que hace por nuestro sistema inmunológico, sino también por lo que consigue a nivel nutritivo. Se necesitan muy pocas unidades para tener el total de vitamina E diaria recomendable.

Es sencillo añadir las almendras a nuestro desayuno o merienda.

Huevos

Sea en tortilla, revueltos o cocidos, los huevos también necesitan formar parte de nuestra dieta si queremos que nuestras defensas sigan siendo buenas. Este alimento es rico tanto en hierro, selenio como en zinc y, vitamina D, además ofrece una gran cantidad de antioxidantes, ideal para proteger a las células de cualquier posible agresión causada por los radicales libres.

Este alimento sí es bastante frecuente en muchas dietas, de hecho no es necesario siquiera recomendarlo, el huevo es un alimento tan completo que si no existiera deberíamos inventarlo. No obstante, pocos conocen de sus propiedades en lo referente al sistema inmunológico.

Además de estos alimentos recuerda que es importante una correcta hidratación para acelerar una posible recuperación, da preferencia al agua aunque también puedes ayudarte de caldos calientes, infusiones o zumos. De esta forma se evita que las mucosas se sequen y se favorece la fluidificación de las secreciones.

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